Angeles de la lectura

domingo, 24 de agosto de 2014

Danza de Amor

¿Sería él el hombre que había estado esperando… el que despertaría sus sentidos?

Zoë Chapman odiaba a los hombres arrogantes, así que estaba destinada a tener problemas con Manuel Cortés. Sin embargo, no podía negar que era el hombre más atractivo y sensual que había conocido…


Entonces, descubrió que el sexy español creía que ella se movía por egoísmo, que estaba siendo amable sólo con el propósito de conseguir información para el trabajo que estaba haciendo sobre el flamenco. No obstante, cada vez que trataba de alejarse de él, la química que había entre ellos volvía a unirlos…

Confrontación

Caroline estaba preocupada. No podía sacarse a Mark Rider de la mente; sin embargo se había comprometido con Stephen. ¿Qué le estaba sucediendo? Stephen era un hombre agradable, que aceptaba esperar a que estuvieran casados, a diferencia de Mark que sólo pensaba en el sexo. Pero que este último no contara con Caroline para llevar a cabo sus planes... Quizás ella se mostraba apasionada, más en el fondo era muy conservadora.

A su merced

Se había casado por chantaje... pero nada la había obligado a desear a su esposo con todas sus fuerzas...

Cuando Maddison Jones quedó a merced de Demetrius Papasakis por culpa de la insensatez de su hermano pequeño, lo último que esperaba recibir del despiadado millonario era una proposición de matrimonio. Demetrius sabía que Maddison tendría que aceptar aquel matrimonio de conveniencia, pero ella iba a tener que luchar con todas sus fuerzas para no sentir más que desprecio por su esposo...


Demetrius lo quería todo de su nueva mujer... y ella no iba a poder resistirse.

La venganza ardiente del magnate español

Nadie se metía con Alejandro de Ramírez. No soportaba a los tontos, y mucho menos a las consentidas manipuladoras. Rebecca Layton era ambas cosas. Cinco años más tarde, la vida de Alejandro seguía en crisis…  y él era más despiadado que nunca. El magnate español quería venganza...


Extrañamente, y de modo frustrante para Alejandro, el plan no iba bien. Sin duda, Rebecca no era así de tentadora antes. ¿Y respondía su cuerpo siempre así, con esta furia tan apasionada? ¡Esto ya no era sólo venganza ... se había transformado en algo candente y peligroso!

Juego de voluntades

¿Atravesaba una mala racha la orgullosa heredera?

La encantadora Caroline Sullivan, presa codiciada de los paparazis, ocultaba un secreto tras su deslumbrante pero inescrutable sonrisa. Su antiguo amante, el magnate ruso Román Kazarov, había vuelto a su vida. ¿Buscaba vengarse por su rechazo humillante del pasado o solo apropiarse de su empresa al borde de la quiebra?


Fuentes bien informadas afirmaban que el despiadado Kazarov estaba tratando de acorralar a la dulce Caro... Corrían rumores de ardientes encuentros secretos... Pero solo una cosa era segura: en aquel juego supremo de voluntades solo uno de los dos podía ganar, y Román creía tener todos los ases...