Angeles de la lectura

lunes, 22 de septiembre de 2014

Solo por una noche

Marina había tenido que volar desde Australia hasta Londres para donar su médula espinal a Rebecca, una niña de siete años con leucemia.

Pero al llegar a su destino, Marina descubrió que el tío de la niña, el conde de Winterbourne, con quien había mantenido una escueta y formal correspondencia, no era el venerable anciano que ella esperaba. Muy al contrario, se trataba de un impresionante caballero de treinta y tantos años, realmente atractivo.


Marina intentó ignorar los intensos sentimientos que James despertaba en ella, y concentrarse en su cometido de salvar la vida de la pequeña. Pero él no se lo puso fácil: la quería en su cama y estaba dispuesto a conseguirlo...

Matrimonio en peligro

Brooke estaba felizmente casada con el millonario italiano Leonardo Panini... hasta que escuchó una conversación que sugería que Leo había estado enamorado de la mujer de su hermano.

Al principio, Brooke no podía creer que aquello fuera cierto, pero poco a poco fue encontrando dolorosas pruebas que decían lo contrario, y que apuntaban a que estaba viendo a la hermosa viuda en secreto.

¿Qué era lo que debía hacer? ¿Debía sacar a la luz todo aquel engaño?

Él la deseaba tanto como antes y Brooke veía en eso un modo de enmendar su matrimonio. Estaba dispuesta a luchar por el hombre al que amaba, no enfrentándose a él con la verdad, sino dándole lo que necesitaba en la cama.


Escena de amor

Clare ya había aprendido la lección: todos los actores eran mentirosos por vocación, además de seductores, lascivos y sinvergüenzas. Y Matt Sheffield encajaba perfectamente en esa definición...

Aunque las atenciones que le dedicaba el doctor Bush, protagonista de una de las series más populares de Australia, eran muy halagadoras, el hombre real, Matt, sólo le ofrecía una aventura amorosa.


Ella estaba decidida a no caer dos veces en la misma trampa, por muy tentadora que ésta fuera.

Venganza final

"Alérgico al matrimonio". Abby consideraba que esa advertencia debería estar tatuada en la frente de Ethan Grant. En la vida del cirujano parecía no haber sitio para las mujeres, salvo como objetos a los que utilizar. Por eso no debería haberse sorprendido cuando Ethan le ofreció pagarle para que lo acompañara a una conferencia... y fingiera ser su amante. Pero hubo muchas más sorpresas en aquel fin de semana; pronto descubrió que Ethan tenía una cita con una antigua amante, y que ella un mero instrumento en aquel juego que se traía entre manos.

Una noche para el olvido

Por segunda vez en su vida, Alexander Fairchild apareció cuando Judith estaba a punto de casarse con otro.

Siete años atrás, lo que Judith sentía por Alex tuvo trágicas consecuencias, y llevaba desde entonces sintiéndose culpable y avergonzada de sí misma, sin permitir que la pasión dictase su comportamiento. Y ahora, por fin, iba a casarse para tener compañía y seguridad.


Judith estaba decidida a mantenerse alejada de Alex, pero descubrió que no podía odiarlo tanto como habría querido. ¿Cómo podría seguir amando a un hombre que sólo la deseaba movido por la venganza?

Pareja abierta

A sus veintiocho años, Serina sabía bien lo que quería; después de haberse abierto camino en la vida, anhelaba la seguridad del matrimonio, un hogar y una familia. Quería un hombre que la amara por sí misma, y no que simplemente la deseara.


Aaron Kingsley había sido, en una ocasión, ese hombre. Pero cuando él volvió a aparecer en su vida, Serina se encontró con que había cambiado: quería mantener relaciones con ella, pero sin comprometerse. Sabía que se buscaría problemas si llegaba a relacionarse con Aaron, pero... ¿cómo podía resistirse?

La novia triste

Era el día de la boda de Sofía, pero no se sentía feliz. ¿Cómo podría estarlo si no se iba a casar con Godfrey, el hombre a quien amaba, el padre del hijo que llevaba dentro, sino con su hermano mayor?


Jonathan era apuesto y agresivo y cumpliría la promesa que le hizo a su hermano en su lecho de muerte: casarse con Sofía y reconocer a su hijo. Jonathan le había asegurado a Sofía que aquel era sólo un matrimonio de conveniencia, pero algo la hacía sentir que él necesitaba una verdadera esposa...